¿Hay vida después de la crisis? O, más exactamente, ¿habrá mejor vida tras la crisis y acabaremos conviniendo en el dictamen de que "no hay mal que por bien no venga"?
Todas las etapas en las que el sistema padeció trastornos graves, los estragos se transformaron después en reconstrucciones e innovaciones radiantes. La diferencia ahora es que las nuevas factorías podrían no ser capaces de absorber a la gran masa de parados ni producir un estímulo económico suficiente para, a través de una mayor recaudación, enjugar los déficits públicos.
La gran depresión de 1929 contó con dos factores para restablecer el equilibrio y potenciarlo: uno fue el desarrollo espectacular de la industria norteamericana. El otro factor, trágico factor, fue la desaparición de 60 millones de personas del mercado de trabajo, muertos en la II Guerra Mundial.
La recuperación europea a través del Plan Marshall permitió un salto en la innovación industrial mediante fábricas de nueva planta y la fuerte recuperación de la actividad brindó un alto aporte de fondos a las Haciendas que, con el Estado de bienestar socialdemócrata, procuró una amplia protección social que dio origen a la formación de una amplia clase media.
Pero¿Y si resulta que esta Gran Crisis no es otra cosa que un bache cíclico más y más tarde todo volverá a ser, más o menos, como antes?
Las nuevas tecnologías son, precisamente, de la información y de la comunicación y ello comporta dos efectos capitales. El primero radica en que, coincidiendo con el gran descrédito de todas las instituciones, desde el poder judicial al Parlamento, desde los medios de comunicación a la cultural, las redes sociales acuden a las orientaciones boca a boca.
Un primer factor se denomina "revelador" y el otro "realizador". Por el primero asistimos a una realidad que no conocíamos previamente, por el segundo se desencadena "un movimiento de fuerzas y no únicamente de descomposición, desorganización y destrucción sino fuerzas de transformación que propician el momento decisivo para la innovación, la construcción y las invenciones".
COMENTARIO
Pienso que una crisis económica es un mal momento por el que pasan las sociedades. Con el tiempo todo podría volver a ser como antes pero esto se produciría con mucho trabajo y esfuerzo por parte de los trabajadores de las distintas empresas y por los trabajadores que no trabajan en empresas.
La vida que pueda haber después de la crisis no la podemos calificar como mejor ni peor que la anterior a la crisis, pero si tenemos que tener en cuenta que no hay mal que por bien no venga; después de una crisis se trabajará todo lo posible para que esta situación no se vuelva a dar.
Laura Tapia Fernández
domingo, 7 de marzo de 2010
martes, 22 de diciembre de 2009
Amancio Ortega
Considerado un hombre sencillo a pesar de sus pequeños grandes lujos a Amancio Ortega muy pocos lo conocen, por lo que se ha creado un halo de misterio a su alrededor pudiéndose escuchar todo tipo de rumorees, como que está en el lavado de dinero, etc. Un hombre de éxito asegurado que ha revolucionado la moda con sus tiendas Zara no sólo en España, sino también en el mundo.
Nació en Busdongo de Arbas, León, el 28 de marzo de 1936. Se casó con Rosalía Mera Goyenenchea con quien tuvo dos hijos: Sandra y Marcos, naciendo este último con una grave discapacidad congénita. Debido al problema de su hijo, Rosalía (segunda accionista mayoritaria de Inditex) abandonó el proyecto Zara y, en 1986, cuando se separó de Amancio Ortega, creó la Fundación Paideia con el objetivo de promover la integración social y laboral de las personas discapacitadas.
Comentan, quienes lo conocen, que Amancio Ortega se jacta de ser un hombre corriente, enemigo de las excentricidades y la ostentación. También que no le gusta llevar guardaespaldas, de hecho se lo puede ver paseando sin seguridad. Tiene sus pequeños grandes lujos, conseguidos con su propio sudor, como un avión de jeque árabe o un centro hípico en el último rincón del Finisterre; pero así todo el dueño de Zara escapa del despilfarro. Hoy vive en el barrio de Zalaeta, cercano a la playa del Orzán, en la cual está con su segunda mujer, Flora, y su hija Marta. Se lo ha acusado, los rumores siempre están apabullando, de lavado de dinero, y a su empresa de explotadora y negrera.
Amancio Ortega Gaona, es en definitiva un hombre sencillo, que ha revolucionando el mundo de la moda. Asimismo considerado un hombre misterioso, al que muy pocos han visto, pero conocido por ser el propietario de una de las compañías textiles más importantes del mundo, Zara.
Comenzó trabajando a los 17 años en la Maja, una pequeña tienda. Más tarde, junto con su tío José Antonio Caramelo, decidió empezar a hacer batas para bebés. Continuaron con este trabajo, el cual tuvo un gran éxito en la ciudad, logrando así que el negocio crezca, por lo que optaron por salir a buscar nuevos proveedores en Barcelona.
La primera empresa que fundó Ortega fue a principios de los años 60, y se llamó GOA (denominación que salió de mezclar los nombres de Amancio y Antonio Ortega Gaona). La empresa textil comenzó a progresar, y al no querer sólo ser los vendedores, sino también los fabricantes y distribuidores, se creó la primera tienda Zara.
El 15 de mayo de 1975, Amancio inauguró la primera tienda Zara en La Coruña. Con ésta se comenzó a vender tanto ropa para hombre y mujer como para niño, además de la ropa para estudiantes que fue todo un éxito de ventas.
Nació en Busdongo de Arbas, León, el 28 de marzo de 1936. Se casó con Rosalía Mera Goyenenchea con quien tuvo dos hijos: Sandra y Marcos, naciendo este último con una grave discapacidad congénita. Debido al problema de su hijo, Rosalía (segunda accionista mayoritaria de Inditex) abandonó el proyecto Zara y, en 1986, cuando se separó de Amancio Ortega, creó la Fundación Paideia con el objetivo de promover la integración social y laboral de las personas discapacitadas.
Comentan, quienes lo conocen, que Amancio Ortega se jacta de ser un hombre corriente, enemigo de las excentricidades y la ostentación. También que no le gusta llevar guardaespaldas, de hecho se lo puede ver paseando sin seguridad. Tiene sus pequeños grandes lujos, conseguidos con su propio sudor, como un avión de jeque árabe o un centro hípico en el último rincón del Finisterre; pero así todo el dueño de Zara escapa del despilfarro. Hoy vive en el barrio de Zalaeta, cercano a la playa del Orzán, en la cual está con su segunda mujer, Flora, y su hija Marta. Se lo ha acusado, los rumores siempre están apabullando, de lavado de dinero, y a su empresa de explotadora y negrera.
Amancio Ortega Gaona, es en definitiva un hombre sencillo, que ha revolucionando el mundo de la moda. Asimismo considerado un hombre misterioso, al que muy pocos han visto, pero conocido por ser el propietario de una de las compañías textiles más importantes del mundo, Zara.
Comenzó trabajando a los 17 años en la Maja, una pequeña tienda. Más tarde, junto con su tío José Antonio Caramelo, decidió empezar a hacer batas para bebés. Continuaron con este trabajo, el cual tuvo un gran éxito en la ciudad, logrando así que el negocio crezca, por lo que optaron por salir a buscar nuevos proveedores en Barcelona.
La primera empresa que fundó Ortega fue a principios de los años 60, y se llamó GOA (denominación que salió de mezclar los nombres de Amancio y Antonio Ortega Gaona). La empresa textil comenzó a progresar, y al no querer sólo ser los vendedores, sino también los fabricantes y distribuidores, se creó la primera tienda Zara.
El 15 de mayo de 1975, Amancio inauguró la primera tienda Zara en La Coruña. Con ésta se comenzó a vender tanto ropa para hombre y mujer como para niño, además de la ropa para estudiantes que fue todo un éxito de ventas.
jueves, 3 de diciembre de 2009
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